Casas palaciegas, solariegas, rejería, cerrajería y aire distinguido, ahora núcleo de alojamientos turísticos, la calle Parras es, sin duda, una de las más nobles de la ciudad, puente entre el Gran Teatro de San Antón y la plaza de Obispo Galarza, cuajada de callejuelas que le dan el sabor popular y un aire casi costero de los pueblos de Andalucía. A lo largo del tiempo ha sabido ocupar su sitio y gracias a las obras de mejora y semipeatonalización desarrolladas por el ayuntamiento hoy se concibe como una de las principales arterias turísticas de la capital.