El 21 de marzo celebramos el Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down, una fecha para recordar algo esencial: las barreras más difíciles de derribar no están en las personas, sino en la mirada que todavía hoy proyecta la sociedad sobre ellas. Seguimos asociando el síndrome de Down a palabras como problema, limitación o dificultad. Y, sin darnos cuenta, esas ideas condicionan las oportunidades que ofrecemos, las expectativas que construimos y los derechos que, en la práctica, permitimos ejercer.