España da un paso en la buena dirección con su primer informe sobre Derecho Internacional Humanitario

El pasado 11 de marzo de 2026 el Consejo de Ministros aprobó su primer informe voluntario sobre el cumplimiento del Derecho Internacional Humanitario (DIH). En sí mismo, ya es una buena noticia. Es una señal de intenciones y compromiso positivo, que nuestro país incorpore el DIH en su actividad administrativa de forma estructurada y previsible, con el propósito de consolidarse, como algo ordinario y no extraordinario, en la acción del Gobierno de España, tal y como estaba comprometido en la Estrategia de Diplomacia Humanitaria (2023-2026). La primera reflexión, anecdótica, pero relevante, es que el primer pilar en orden cronológico, donde España sustenta su arquitectura jurídica humanitaria, son las Convenciones de Paz de la Haya de 1899 y la de 1907. Estas normas, son la base del derecho internacional humanitario moderno aplicado, a conflictos armados terrestres y marítimos ratificados por el Estado español. Por entonces, España, acababa de perder en dos conflictos; Cuba y Filipinas. Se entiende, que buscaba en este ámbito, limitar los efectos de la guerra y facilitar el arbitraje internacional. Ahora, pasados 120 años, ese mismo DIH, es una pieza esencial para configurar a nuestro país en la escena internacional. Depende de cómo sea el anclaje y la influencia del DIH en nuestra acción exterior, así será parte importante de la definición del país que somos y sobre todo que aspiramos a ser. Algo tan sencillo como la promoción y el respeto de las normas internacionales que protegen la dignidad humana en los conflictos, especialmente a la población civil, puede ser un instrumento muy eficaz, primero salvando y protegiendo vidas humanas, pero también en términos de credibilidad internacional como país. En este momento, como señala el informe voluntario del Gobierno, hay más de 130 conflictos armados activos en el mundo, donde resulta urgente y necesario asegurar la aplicación efectiva del DIH. El fondo y las formas de actuación de España en el marco de esos conflictos armados, en términos de reputación "corporativa" de país, es determinante para su "competitividad" en un ecosistema de absoluta interconexión global. Lo que pasa humanitariamente en Sudán, Yemen o en la frontera entre Tailandia y Camboya afecta de forma directa a los intereses generales de España, por muy lejano y raro que suene. Esto sería el primer capital, de este informe, ya que puede ir contribuyendo a este cambio estructural de la acción exterior de España, situando el DIH y la "diplomacia humanitaria" como un facilitador de la defensa y promoción de los intereses generales de España tomando como punto de partida la Estrategia de Acción Exterior (2021-2024) que encomienda a la Administración General del Estado el mandato de reforzar la diplomacia humanitaria a través de la Estrategia Española de Diplomacia Humanitaria (2023-2026). En segundo lugar, el informe detalla de forma precisa, el catálogo temático donde principalmente en forma de declaraciones internacionales, España se suma junto a otros países a iniciativas relacionadas directamente con el DIH. Destacar, por ejemplo, la Declaración sobre Escuelas Seguras de 2015, una buena muestra de "política de Estado"...