El éxodo al área metropolitana desde la capital se dio en los años 90. Miles de familias sevillanas se mudaron a municipios del Aljarafe y a Montequinto en plena expansión inmobiliaria, cambiando sus pisos en barrios de la ciudad a chalés en una zona en permanente urbanización y con promesas -algunas irreales- de la conexión rápida con el Centro. Aquellas urbanizaciones de casas con jardín estaban al alcance de una clase media joven, con niños pequeños, que tres décadas después han envejecido un 45% según el último censo recogido en el INE. Hay dos datos que confirman el invierno demográfico que vive el Aljarafe: la edad media ha pasado de los 33 a los 45 años en un cuarto de... Ver Más