Cum laude en demagogia fiscal

Haya guerra o paz, el PP clama por una rebaja masiva de impuestos. Da igual cuando leas esto, siempre que el PP esté en la oposición. Cuando está en el gobierno, pelillos a la mar. ¿Recuerdan? Entre 2012 y 2018, aprobó 137 subidas fiscales y creó 12 nuevas figuras tributarias Hablamos de impuestos. De demagogia fiscal. De hemeroteca. Y de un PP que, haya crisis o no, clama por una rebaja masiva de las cargas impositivas. Da igual cuando leas esto, siempre que el PP esté en la oposición. Cuando está en el gobierno, pelillos a la mar. ¿Recuerdan?  Mariano Rajoy se estrenó en La Moncloa con un primer hachazo al IRPF, un gravamen complementario para las rentas de trabajo y una tarifa progresiva para el ahorro. Entre 2012 y 2018, aprobó hasta 137 subidas fiscales. Solo en el primer año y medio de legislatura el Ministerio que dirigía entonces Cristóbal Montoro realizó 30 subidas mediante cinco revisiones del IRPF, cuatro del Impuesto de Sociedades, dos del IVA, dos del Impuesto de Bienes Inmuebles y una revisión del de Patrimonio, a pesar de que en campaña electoral había anunciado su supresión. Se crearon además 12 nuevas figuras tributarias, y solo con el alza del IRPF, Sociedades e IVA se recaudaron 35.000 millones adicionales. De hecho, el PP ha sido el partido que más subidas de impuestos ha realizado en la historia fiscal de nuestro país en menos tiempo. En el IVA, por ejemplo, el PP aprobó en 2012 la que es la mayor subida del impuesto de la democracia. Se elevó el tipo general tres puntos (del 18% al 21%) y el reducido, dos (del 8% al 10%). Además, pasó del tipo reducido al general bienes y servicios como los servicios funerarios, las peluquerías, las adquisiciones de obras de arte o los servicios de televisión digital. Dirán que eran otros tiempos, que si la crisis financiera, que si las reglas fiscales, que si la quiebra de los bancos, que si bla, bla, bla… Pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero o, en este caso, Feijóo o sus voceros. El PP no puede dar lecciones sobre bajadas de impuestos, pero sí de electoralismo cuando no tiene la responsabilidad de gobierno. En la oposición, si en algo está graduado cum laude es en demagogia fiscal. El mantra sobre el “expolio al contribuyente” o sobre que “Sánchez hace caja” y “acribilla” a los españoles a impuestos es tan recurrente como fraudulento. Un ejemplo es su habitual retórica sobre las subidas del IRPF aprobadas por el actual gobierno de coalición. Falso. El Ministerio de Hacienda de María Jesús Montero no ha subido en siete años ese impuesto. De hecho, aprobó la mayor rebaja fiscal para las rentas bajas de tal modo que hoy, alguien que ingresa 16.500 euros paga más de un 90% menos que lo que tributaba con el PP. Tampoco es cierto que haya elevado, como repiten hasta la saciedad en el PP, el gravamen de Sucesiones, Donaciones, IBI, Actos Jurídicos Documentados, Transmisiones Patrimoniales o Plusvalía. Y mucho menos que haya subido el IVA de la luz o los alimentos . Todo lo contrario. Hacienda rebajó temporalmente este impuesto en una decisión sin precedentes con motivo de la subida de la inflación que provocó la guerra en Ucrania, como consta en un decreto de julio de 2022, que el PP no apoyó. Ahora, con la guerra en Irán y cuando aún se desconoce el alcance de esta nueva crisis, el PP vuelve a echar mano del mismo manual antes de que el Gobierno apruebe este viernes en Consejo de Ministros extraordinario un paquete de medidas para paliar los efectos de la nueva aventura bélica de Trump y Netanyahu. Son ya 55 las ocasiones en que Alberto Núñez Feijóo ha pedido un “alivio fiscal” desde que tomó las riendas de la oposición en 2022. La misma matraca haya o no crisis, guerras o subidas de la inflación. Por cierto, al mismo tiempo que las comunidades autónomas gobernadas por el PP reclaman más recursos para sus gobiernos y recortan la inversión en servicios públicos como la sanidad o la educación. Lo que nunca se escucha en la derecha es que la presión fiscal en España está significativamente por debajo de la media de la eurozona (unos 3,6 puntos menos); que bajar el IVA de los alimentos es un reclamo que suena bien, pero que los economistas explican mejor, ya que la traslación de esas bajadas no repercute en el consumidor, sino en los distribuidores, que amplían así su margen de beneficios; que las rebajas fiscales indiscriminadas comprometen la sostenibilidad del Estado de bienestar o qué partidas de gasto público se tienen que recortar para compensar la pérdida de ingresos. Lo que subyace de todo ello, además de dos modelos muy distintos sobre cómo afrontar las crisis, es la ausencia de un debate serio sobre las consecuencias de bajar impuestos en un contexto en el que la ciudadanía exige mayor cohesión social y mejores servicios públicos. Lo que no es posible es soplar y sorber a la vez, que es a lo que acostumbra una derecha que nunca habla, por ejemplo, de cómo combatir el fraude fiscal o de subidas de salarios. Y todo mientras Pedro Sánchez presume de “capacidad de respuesta” de su gabinete frente a las múltiples crisis que ha tenido que enfrentar. Su receta, hoy, es “hacer lo contrario de lo que hizo el PP ante la gran recesión, que fue socializar pérdidas mientras se forraban los de arriba”. El Gobierno trabaja aún en las medidas a adoptar, pero se da por descontada una nueva rebaja fiscal en la energía para los sectores más afectados, como el agroalimentario y el de los transportes. La respuesta incluirá medidas estructurales para profundizar en la electrificación del sistema productivo y reducir la dependencia del petróleo, además de otras coyunturales para paliar los efectos del aumento de los precios entre los más vulnerables. Lo que no se contemplan son rebajas en el IVA de los alimentos ni ayudas directas al consumo de gasolina para los particulares. Y es que, a diferencia de hace cuatro años, cuando la guerra en Ucrania y la crisis inflacionaria, la respuesta pública será más limitada. Y no solo porque el impacto, de momento, no es tan fuerte como entonces, sino porque el margen de maniobra en términos fiscales se reduce. El contexto es distinto y Bruselas asegura que no se dan las condiciones de una recesión económica, lo que no impide en todo caso que si la guerra se prolonga en el tiempo y se agrava la situación, se implementen nuevas medidas. Lo que se espera en este primer decreto no tiene nada que ver con el escudo desplegado en 2022, cuando se aprobó una batería de iniciativas que abarcaba desde la bonificación de los carburantes hasta la rebaja del IVA de los alimentos y la energía. Aquellas, que se sumaron a otras en vigor que se pusieron en marcha durante la pandemia, tuvieron un impacto en las arcas públicas de 38.400 millones de euros, incluidas las rebajas fiscales que el PP niega que se hayan adoptado. Nada como la hemeroteca y la calculadora para refrescar la memoria: ? La reducción, aprobada por el Gobierno en el IVA de la electricidad y los alimentos durante la invasión de Ucrania comportó un ahorro de más de 25.000 millones de euros. ? Solo el primer paquete de medidas por la crisis inflacionaria, en marzo del 2022, supuso 6.000 millones de euros en rebajas fiscales y ayudas. ? El Gobierno redujo el IVA de la electricidad del 21% al 10%, el Impuesto de la Electricidad del 5% al mínimo permitido por la UE del 0,5% y suspendió el impuesto del 7% a la generación eléctrica, creado en su día por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. ? En junio del 2022, el IVA de la luz bajó al 5%, con un ahorro adicional de 3.600 millones de euros para el segundo semestre del año. En octubre, el IVA del gas natural bajó del 21% al 5%. ? El 1 de enero de 2023, se rebajó el IVA de los alimentos de primera necesidad (pan, harinas panificables, leche, queso, huevos, frutas, verduras, hortalizas, legumbres, patatas, cereales) del 4% al 0%. Y para aceites y pasta, del 10% al 5%. ? En julio del 2024, se fijó un IVA del 0% para el aceite de oliva. Junto a los alimentos básicos, pasó al 2% desde octubre y recuperó el tipo normal del 4% en enero de 2025. ? En los últimos cuatro años, se ha rebajado el IRPF para garantizar que los trabajadores que cobran el SMI estén exentos de tributación, lo que ha supuesto para casi 10 millones de contribuyentes un ahorro de 11.160 millones de euros. Pues eso: para la derecha, haya guerra o haya paz, la solución a todo es bajar impuestos, aunque cuando gobierna los aumente sin complejos.