Preguntan a jóvenes en qué se han gastado el bono cultural del Gobierno de Pedro Sánchez y estas son sus respuestas

En las últimas semanas han surgido varios vídeos en redes sociales en los que supuestos promotores de discotecas explican cómo utilizar el bono cultural para comprar entradas e incluso consumiciones dentro de sus locales. Esta práctica, lógicamente, ha generado polémica. Sobre este tema ha hablado el responsable de la cuenta de Instagram Comillas ICADE, vinculada a la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la universidad, que han grabado un vídeo en el que primero han comprobado si esto era cierto para acto seguido lanzar una advertencia al respecto. Al inicio del vídeo, el creador sale a la calle y pregunta a varios estudiantes para qué han utilizado el bono cultural, obteniendo respuestas muy variadas. Algunos aseguran que lo han gastado «un festival de música en Tenerife», otros en «una tarjeta regalo de la Play para su novio» y otro efectivamente «para discotecas». A partir de ahí, el creador advierte de que «no todo vale» y de que el programa tiene unas normas muy concretas sobre en qué puede gastarse el dinero. En este sentido recuerda que el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, ya ha señalado públicamente que el bono cultural «tiene unas normas muy claras». Según explica en el vídeo, quienes utilicen la ayuda de forma indebida podrían enfrentarse a consecuencias, ya que «quien lo utilice mal y de forma indebida puede verse obligado a tener que devolver el dinero». El responsable de la cuenta también aclara qué es exactamente esta ayuda. El bono cultural consiste en una ayuda de 400 euros que el Estado concede a los jóvenes que cumplen 18 años para fomentar el consumo de cultura. Sin embargo, ese dinero no puede gastarse libremente, sino que está dividido en distintos bloques. En concreto, detalla que 200 euros están destinados a artes en vivo —como conciertos o espectáculos—, otros 100 euros a productos culturales físicos, como libros o discos, y los 100 euros restantes a consumo digital, como música o contenidos online. Por eso el vídeo termina con una advertencia clara: «si compras entrada de discoteca, que sea con tu dinero», antes de cerrar con el lema final: «cultura sí, cubatas no».