La Asociación Gallega de Fabricantes de Alimentos Compuestos (AGAFAC) ha lanzado una advertencia sobre las consecuencias relevantes que la prolongación del conflicto bélico en Irán tendrá para el sector de la alimentación animal y, por extensión, para el bolsillo de los consumidores. Según su director y gerente, Bruno Beade, la inestabilidad en Oriente Medio está generando una tormenta perfecta que incrementa los costes de producción de los piensos y que afectará al conjunto de la cadena agroalimentaria. Beade detalla que el impacto es cuádruple, empezando por la dependencia de Galicia de las importaciones. "El 80% de las materias primas que utilizamos vienen por importación", explica, lo que implica que los 3,3 millones de toneladas de pienso que se producen anualmente en la comunidad dependen del transporte marítimo. "Ya se nos están incrementando los fletes de transporte de todos estos millones de toneladas de cereales que traemos de diferentes países del mundo", asegura. En segundo lugar, las materias primas cotizan en mercados bursátiles muy volátiles a la geopolítica. "Hemos visto en estas tres semanas de guerra en Irán que las materias primas no solo se incrementan por el efecto del coste del transporte, sino también por el propio efecto de la volatilidad de los precios", afirma Beade. Como ejemplo, destaca que "en unos pocos días ya la soja subió entre 30 y 40 dólares la tonelada, eso es muchísima subida en muy corto espacio de tiempo". El tercer factor es el incremento del combustible, que eleva los costes del transporte terrestre para mover las materias primas desde los puertos a las fábricas y, después, el pienso hasta las granjas. Finalmente, el propio "coste energético" de las plantas de fabricación, que utilizan procesos de alto consumo como la granulación de los piensos, se ha disparado, completando la espiral de sobrecostes. Este encarecimiento progresivo de la producción de alimentos compuestos tiene un destino claro. Bruno Beade recuerda que "el mayor coste que tienen las ganaderías en la producción de los alimentos es el coste de la alimentación del ganado". Por tanto, el aumento del precio del pienso se transfiere directamente a los ganaderos, que son sus principales clientes. La consecuencia final, si el conflicto se prolonga, es inevitable. "Nosotros pensamos que la extensión en el tiempo de este conflicto lo que producirá es una elevación de precios de los piensos, en consecuencia, una elevación de los costes de producción de los ganaderos, y al final una elevación de los precios de los productos que salen de la ganadería, que son la leche, los huevos y la carne", sentencia el director de AGAFAC. Ante este escenario, desde AGAFAC instan a las administraciones competentes a que pongan en marcha "lo antes posible planes y medidas que puedan ayudar a paliar estas subidas de costes en la cadena agroalimentaria". Beade apunta que "beneficios fiscales u otras medidas que se puedan producir, serán bienvenidas", porque la guerra "está haciendo mella en los costes de producción" de muchos sectores. La asociación también resalta la vulnerabilidad logística del sector, ya que las fábricas apenas tienen capacidad para almacenar materia prima para dos o tres días. Esto provoca que el verdadero estocaje esté en los puertos de A Coruña, Marín y Vilagarcía, de donde parten miles de camiones diariamente, por lo que el sector del transporte "se ve ampliamente dañado".