La Generalitat afronta el tercer mes del año con los presupuestos prorrogados y sin visos de que vaya a haber unos nuevos al menos en el corto plazo. ¿Y qué pasa?, podría ser la pregunta. Pues nada a nivel general, más allá de lo que supone sobre la estabilidad, la fijación de objetivos claros e interpretaciones políticas varias. Pero siempre hay afecciones específicas, cuestiones puntuales que entorpecen la gestión y, por tanto, la vida de la ciudadanía. Y ahí un ejemplo es la red de oficinas Xaloc.