La investigación por el asesinato de Francisca Cadenas ha situado el foco sobre una motosierra que podría ser una pieza clave. Los agentes han encontrado la herramienta en la casa de los hermanos González, con evidentes síntomas de llevar tiempo sin ser utilizada, pero con dos grandes manchas oscuras que los investigadores creen que podría ser sangre. Los análisis se centran ahora en confirmar esta sospecha y determinar si fue el arma del crimen. Más allá de las pruebas físicas, las escuchas telefónicas han revelado detalles significativos sobre el comportamiento de los dos hermanos. Las grabaciones muestran cómo "ensayaban" sus coartadas horas después de saberse investigados. De hecho, el 5 de marzo, tras ser comunicada su situación, lo primero que deciden es deshacerse de sus teléfonos móviles. En una de las conversaciones, el hermano mayor, Lolo, pregunta a Julián sobre la noche de la desaparición: "Tú no saliste más que esa vez que estuviste ahí, ¿no?". Julián responde: "Yo estaba aquí con tito, fue cuando lo acosté. Estaban las luces encendidas y la puerta medio abierta". La respuesta alerta a su hermano, que le corrige de inmediato: "No, Juli, no digas esas cosas que la cosa no está muy bien". Ante la insistencia de Julián, que repite que "la puerta estaba media abierta y llegó su hijo (el de Francisca)", su hermano Lolo le dice tajantemente: "No digas que la puerta estaba abierta". Esta conversación evidencia cómo hablaban sobre qué decir y qué no decir sobre los hechos que se investigan. Paralelamente a la investigación, ha crecido el hartazgo de los vecinos más próximos a Francisca, especialmente en la calle Nueva. La presencia continua de medios de comunicación, con cámaras grabando las 24 horas, ha generado una gran incomodidad en la zona, alterando la convivencia y sumando tensión al dolor por lo sucedido. En el plano judicial, la abogada de la familia ha confirmado que basarán su acusación en una posible motivación sexual. Por otro lado, los hermanos González han pedido el aislamiento en la cárcel donde se encuentran, ya que temen sufrir alguna agresión por parte de otros reclusos.