Vuelven el rojo y el fucsia de las reinas Mery y Letizia, pero no el de las amigas de Torrente

Hay varias guerras, una ceremonia de Oscar y acaban de empezar las Paralimpiadas. En todo este péndulo de actualidad no sé si hablar del chándal, del negro imperante de la ceremonia de cine más importante del planeta o del verde militar y el camuflaje. Lo que está pasando en el mundo influye en las tendencias de moda de manera decisiva, pero son las reinas más estilosas las que marcan la pauta de lo que de verdad interesa para vestir. Por eso me fijo en las dos prescriptoras por excelencia: Mery de Dinamarca y Letizia de España, ya que justo esta semana han aparecido ambas con sendos vestidos 'midi' de tonos cálidos y potentes. El negro ha teñido buena parte de la semana de la moda de París y al llegar los Oscar con sus fiestas y alfombras rojas alrededor de estos premios (Vanity Fair y Elton John) el fundido a negro ha sido escandaloso. Incluso la convocatoria del sida, organizada tradicionalmente después de la ceremonia del cine por la fundación del cantante de 'Rocket Man' para recaudar fondos, ha sido oscura, y eso que el colorado es tradicionalmente el tono representativo de esta enfermedad. Esta invasión de lo tenebroso con sus vestidos de plumas o lentejuelas refleja la parte gótica y siniestra que estamos viviendo en el mundo. Sin embargo, las reinas quieren marcar distancias y mandar un mensaje muy distinto. Más esperanzador. Por eso se visten de rojo que simboliza amor , energía, poder y fuerza y de fucsia, que representa creatividad, pasión y transformación personal. En definitiva, una llamada estilística a la alegría y el positivismo. La largura 'midi' de sus vestidos también nos manda una señal para ahuyentar medidas extremas: nada de minifaldas, transparencias y ni rastro de modelos de fiesta largos o aparatosos. El de Mery de Dinamarca es de gasa y ya se considera un amuleto del armario de la soberana. Lo ha lucido en más de media docena de actos y lo firma la creadora brasileña Raquel Diniz. El de la Reina Letizia , lo hemos podido disfrutar en tres ocasiones, dicen que se lo han hecho a medida en Palacio, es de 'tweed' y el tono es fucsia. El subidón de color no entiende de matices si la misión es poner una nota de optimismo al personal, pero sí atiende a códigos de elegancia. Por eso, entre el diseño de Kaia Gerber (Givenchy) y Georgina Chapman (Marchesa), en la fiesta de Vanity Fair, y el de Yola Berrocal, en el estreno en Madrid de la película 'Torrente presidente' hay todo un abismo estilístico. Puestos a vestirse de tiros largos tenemos que simplificar o minimizar el 'look' . No se puede lucir en un mismo diseño: transparencias, bordados y un tono tan rojizo. Hay que aprender de las más estilosas y no ponerse en modo barroco, por muy Torrente que sea la convocatoria. La mujer de Adrian Brody viste un modelo con volantes en tela que da movimiento y no produce asombro sino deleite clasicista al espectador. Es un diseño de la firma que fundó Georgina Chapman en 2004 y de la que ella misma es su mejor representante. El caso de la hija de Cindy Crawford es la muestra de que los vestidos de corte sencillo con excelente forma y tejido exquisito son la mejor armadura. Para patrones holgados y al margen de galas, las dos propuestas de color rojo firmadas por Devota & Lomba para el próximo invierno 2026. Dos 'looks' que se han mostrado en la pasarela, dentro de una nueva edición de la semana de la moda de Madrid que se celebra estos días en la capital.