Noa Lang, jugador del Galatasaray, protagonizó anoche una de las imágenes más escalofriantes que se recuerdan en la Champions League. El neerlandés, que estaba disputando el partido de vuelta de los octavos de final frente al Liverpool, resbaló e impactó contra las vallas publicitarias del terreno de juego, con tan mala fortuna, que su mano derecha quedó atrapada entre las juntas de los paneles. Esto le provocó un corte profundo y una fractura expuesta en su pulgar derecho que derivó en la semiamputación del dedo.