La familia de Mariano Álvarez Rodríguez, el trabajador de 37 años fallecido el pasado sábado 7 de febrero en un accidente laboral, sigue buscando respuestas. El operario se precipitó desde una altura de 20 metros en las instalaciones de Naturgy en Palos de la Frontera, dejando a su mujer y a dos hijos pequeños. Más de un mes después, sus allegados han convocado una concentración por la seguridad en el trabajo para este viernes a las puertas de la empresa. Por su parte, Naturgy ha comunicado que "lamenta profundamente el fallecimiento" y ha trasladado "todo su apoyo a la familia y a la empresa en la que prestaba sus servicios el trabajador fallecido". La compañía asegura que el operario "estaba realizando trabajos de mantenimiento en el interior de la instalación", por lo que, según su versión, no le afectaron las condiciones meteorológicas externas de viento y lluvia de aquel día. Además, afirma estar "colaborando" con las autoridades para esclarecer lo sucedido. El testimonio de la familia contradice frontalmente a la energética. José Manuel Álvarez, uno de los seis hermanos del fallecido, asegura que nadie se ha puesto en contacto con ellos. "A nosotros, que somos sus hermanos, su padre y la esposa, no hemos recibido ninguna noticia por parte de ellos", declara, desmintiendo que la compañía les haya transmitido su pesar. La familia denuncia la opacidad sobre las circunstancias del siniestro y se hace muchas preguntas. No entienden por qué Mariano acudió a trabajar ese sábado si, según les consta, "había terminado su trabajo en la empresa el mismo viernes". La principal duda es por qué falló la estructura interior en la que se encontraba y si "tenía los medios" de seguridad necesarios para trabajar en altura. "Como realmente nadie nos dice claro cómo sucedió, pues ahí nos queda esa duda, que nos están ocultando información", lamenta su hermano. El trágico suceso se enmarca en un contexto de alta siniestralidad laboral en Huelva. Este año ya han fallecido cuatro personas en sus puestos de trabajo en la provincia, una cifra que se suma a las 23 víctimas mortales registradas durante el año anterior. Ante esta situación, varios sindicatos han convocado una manifestación para el próximo 26 de marzo en la capital onubense.