Pasado el fatídico domingo del 8M, fui a ver a la güera, la camarera Jazmín, a la ciudad de Monterrey. Fue un día cualquiera de la semana. Es decir, ella sólo me marca y me dice rápido: “Jesús, ven a verme mañana”. Así de sencillo. ¿Qué hace su servidor? Pues obedecer. No me queda de otra en esta relación entre el viejo y la becaria. El poeta y la musa.