En la antigua Mesopotamia, bajo la presión firme de un estilete, un escriba anónimo dejó grabadas en la tablilla Plimpton 322 unas columnas de números sorprendentes. Entre ellas, ternas como (3,4,5) o (5,12,13), encajaban con exactitud en los lados de un triángulo rectángulo. Efectivamente, siglos antes de Pitágoras, los babilonios ya conocían soluciones para el famoso teorema: x² +y² = z². Mucho más tarde, Diofanto de Alejandría dedicó parte de su vida a estudiar este tipo de igualdades. En lugar de limitarse a casos concretos, Diofanto exploró métodos para encontrar soluciones de forma general. Estas ecuaciones se conocerían después, por razones obvias, como ecuaciones diofánticas. Por sus contribuciones a resolver algunos de los enigmas que, a día de hoy, aún... Ver Más