La cereza del Jerte encara una "buena campaña" con la vista puesta en los costes y el mercado internacional

El Valle del Jerte se ha teñido de blanco con la floración de sus cerezos, un espectáculo que anticipa una campaña optimista. El presidente del Consejo Regulador de la DOP Cereza del Jerte, José Antonio Tierno, ha afirmado que "todo indica que puede ser una buena campaña", gracias a un invierno con suficiente frío y humedad. Las primeras cerezas se esperan en un plazo de 35 a 40 días. Las previsiones apuntan a certificar hasta 10 millones de kilos de cereza y entre dos y tres millones de kilos de picota. Este potencial aumento en el volumen se debe a la inclusión de tres nuevas variedades certificables, lo que permitirá "atender la creciente demanda", ha señalado Tierno. A pesar del optimismo, el conflicto en Irán genera una gran preocupación por el encarecimiento de los costes. Tierno ha alertado de que el escenario es similar al de la guerra de Ucrania, cuando "aumentaron los costes de producción una barbaridad". Este incremento afecta a fertilizantes, combustibles y envases, y el sector intentará trasladarlo al precio final. El principal temor del sector es que la subida de precios provoque una caída del consumo por parte de las familias. "Si suben todos los costes de producción, al final se resiente el consumo y es una de nuestras máximas preocupaciones", ha insistido el presidente de la DOP. Otro de los grandes desafíos para la campaña es la falta de mano de obra, un problema que "normalmente empeora" año tras año. La recolección de la cereza, muy concentrada en el tiempo, agrava esta necesidad tanto en el campo como en las centrales de envasado. Según Tierno, la solución pasa por atraer trabajadores de otros países, una medida ya adoptada en otras zonas productoras como Huelva. "No hay otra opción que tener mano de obra inmigrante", ha sentenciado, aunque ha reconocido que el aislamiento de la comarca y la falta de alojamientos son obstáculos importantes.