Hay frases antiguas que suenan solemnes y lejanas. Y luego están las de Lao-Tse, que parecen hechas para colarse en cualquier conversación de hoy. “Un viaje de mil millas comienza con un solo paso” sigue funcionando siglos después porque no necesita apenas explicación: dice algo muy simple, pero lo dice de una forma que se queda. Todo lo grande, viene a recordar, empieza en algo mínimo.