Durante años, muchos estudiantes de Bachillerato viven con una idea muy concreta en la cabeza: una carrera soñada y una única puerta de entrada. En especial en titulaciones con notas de corte muy altas —como Medicina, Enfermería, dobles grados en Matemáticas, Ingenierías o Física— la presión se concentra en un momento: la selectividad. Si la nota no llega, la sensación para muchos es que todo el plan se derrumba.