En el marco del Día del Padre, el psicólogo y educador Javier De Haro ha analizado la transformación de la figura paterna en las últimas décadas. Según el experto, se ha producido un cambio significativo hacia una paternidad más presente e implicada, un factor que resulta fundamental para el desarrollo y la felicidad de los hijos. Javier De Haro ha explicado que el rol del padre ha cambiado "muchísimo" en los últimos años. "Hoy cada vez más hay más padres implicados en la crianza, más presentes", ha señalado. El psicólogo ha querido matizar que esta observación no es una crítica hacia generaciones anteriores, ya que "las circunstancias eran muy diferentes", sino la constatación de una evolución positiva que, en su opinión, la próxima generación terminará de consolidar. A diferencia de la madre, con la que el bebé crea un vínculo primario durante los nueve meses de gestación, el padre debe construir activamente esa conexión. "Un niño cuando nace, ya lleva 9 meses en la barriguita de mamá, reconoce su voz, su olor, su ritmo cardíaco", ha detallado el psicólogo, lo que explica ese apego inicial tan fuerte, que es sinónimo de seguridad y supervivencia. Para los padres, el camino es la construcción diaria de ese lazo afectivo. En este sentido, el experto ha ofrecido una clave fundamental: "No se compite, se complementa". Para un niño, "tener dos vínculos sanos y fuertes es muy importante", y la labor del padre es esencial para lograrlo a través de la presencia y la implicación constante. El experto también ha abordado la cuestión de los errores en la crianza, asegurando que son inevitables tanto en padres como en madres. Ha destacado que muchas equivocaciones no responden a "que no sepamos hacerlo", sino a situaciones de agotamiento, estrés o desbordamiento. Por ello, su principal consejo es "aceptar los errores" y, sobre todo, "intentar disfrutar con nuestros hijos, no querer que todo sea perfecto". De Haro ha puesto especial énfasis en la importancia de una "corresponsabilidad real". Estar con los hijos no es solo jugar, sino implicarse en "el día a día, el cubrir sus necesidades, el implicarse en el tema de la alimentación, es el todo". Es fundamental que los progenitores actúen como un equipo. Esta dinámica de equipo es crucial, ya que los niños aprenden de lo que ven en casa. "Seamos un equipo porque de lo que vean nuestros hijos que hagamos en casa, es lo que ellos van a aprender, que es una relación normal", ha afirmado. Ese será el patrón de referencia que tendrán en el futuro para sus propias familias. La presencia activa del padre tiene un impacto directo en el bienestar infantil. Un padre presente "no es un extra, es un factor que protege mucho ese vínculo y ese desarrollo del niño", ha recalcado el psicólogo. Esto se traduce en beneficios demostrados en la autoestima, las habilidades sociales y la felicidad general del menor. Finalmente, el educador ha desmitificado la creencia popular de que las niñas son "más de papá" y los niños "más de mamá". Según su experiencia, esto "va por rachas" y depende más "de que estemos allí y de la complicidad que compartamos con ellos". Al final, lo importante es que el niño pueda forjar múltiples lazos afectivos. En definitiva, aunque cada progenitor pueda tener un rol distinto, lo esencial es funcionar como un equipo y ofrecer un entorno seguro. Como ha concluido De Haro, "cuantos más vínculos sanos y fuertes tenga nuestro hijo, mucho más feliz va a crecer y se va a desarrollar".