La ciencia lo 'confirma', el cerebro del hombre se transforma al ser padre: "Más tierno, cariñoso y empático"

Convertirse en padre se ha convertido en un punto de inflexión en la vida de muchos hombres. Un estudio realizado por investigadores de Madrid y la Universidad de California ha demostrado que el cerebro del hombre se transforma al ser padre, obligándole a asumir nuevos roles. Para Fernando, padre de dos niñas, la experiencia supone un cambio radical: "Realmente no conoces el amor hasta que no eres padre". El neuropsicólogo José Antonio Portollano explica que, aunque la investigación sobre el cerebro paterno es reciente, con menos de 20 años, se ha confirmado que los hombres experimentan cambios muy importantes en el cerebro y en el sistema hormonal. "La testosterona baja, pero que no se preocupen los radioyentes, es un proceso evolutivo", aclara. Este descenso hormonal reduce la agresividad y da paso a un carácter más amable y tierno. Al mismo tiempo, aumentan la oxitocina, conocida como la "hormona del amor", y la prolactina. Estas sustancias facilitan el apego y la empatía con el hijo. Alfonso, padre de dos niños, lo confirma: "Te hace ser mucho más empático en cuanto a que tienes que aprender a escuchar, a ser muy paciente, a entender, a ponerte en el lugar de los niños". El que haya un descenso de la testosterona hace que el carácter del padre sea más amable, más tierno, más cariñoso y más empático" Estos cambios no solo afectan al padre, sino que generan un beneficio mutuo. Según Portollano, la interacción y el esfuerzo por parte del padre mejoran la salud mental de ambos. "Es un win-win, gana el padre, gana el hijo, porque la salud mental de los dos mejora, y el cerebro mejora también", afirma. El cerebro no funciona en una sola dirección; la conducta también influye en su estructura. El cerebro no es unidireccional, las órdenes que da se traducen en cambios de conducta, sino que los cambios de conducta también influyen en el cerebro" Portollano subraya la importancia de la participación activa del padre, ya que incluso aquellos que no se consideran muy empáticos pueden experimentar estos beneficios a nivel cerebral y hormonal si se implican en la crianza. Este fenómeno se manifiesta incluso en casos como el síndrome de Couvade, los embarazos psicológicos masculinos, donde la empatía con la pareja provoca síntomas físicos reales en el hombre.