Seis días después de localizar el cadáver de un hombre, de 37 años de edad, en la barriada periférica de Trassierra (Córdoba) la Guardia Civil continúa investigando para esclarecer las circunstancias de la muerte. Lo hace "a la vieja usanza", según explican fuentes próximas a ese trabajo, porque el lugar donde apareció el cuerpo, un edificio abandonado, no le permite contar, en principio, con testigos o con imágenes captadas por cámaras de seguridad. Esa labor tradicional, por tanto, se basa, entre otras claves, en la pericia de la Policía Científica.