El plan de choque en Zamoray-Pignatelli destapa la realidad del barrio: 168 edificios con daños y la mitad sin la inspección obligatoria

Un exhaustivo plan de inspección en el barrio de Zamoray-Pignatelli ha sacado a la luz el estado real de sus edificaciones. Tras una minuciosa revisión de 329 fincas durante diez meses, los servicios técnicos del Ayuntamiento de Zaragoza han concluido que 168 edificios requieren subsanaciones de diversa índole. El dato más revelador es que prácticamente la mitad de los inmuebles analizados, un 47,49 %, no contaba con la Inspección Técnica de Edificios (ITE) en regla, desmontando la percepción de que la mayoría de las fincas cumplían con la normativa a pesar de su visible deterioro. El estudio, realizado por un equipo de cuatro aparejadores y dos arquitectos técnicos, detalla que la mayoría de las deficiencias no comprometen la seguridad estructural de los inmuebles. Las patologías más comunes detectadas son humedades, xilófagos, problemas en el saneamiento de cubiertas y deficiencias en fachadas y balcones. No obstante, el informe también identifica siete fincas que sí presentaban un riesgo grave para la seguridad, lo que ha derivado en una orden de desalojo o la declaración de ruina inminente. De los 168 edificios que necesitan reparaciones, el consistorio ha establecido una clasificación por niveles de urgencia. Un total de 101 fincas tienen una prioridad normal, con tiempo suficiente para acometer las mejoras; 31 presentan una prioridad media, ya que los problemas de mantenimiento empiezan a degradar los elementos afectados; y solo 36 han sido catalogados con prioridad alta, lo que exige una actuación de carácter "urgente". Además, la inspección ha prestado especial atención a la presencia de fibrocemento, detectado en un 3,04 % de los edificios, un material que puede ser cancerígeno si no se encuentra en condiciones adecuadas. Desde el gobierno municipal se ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad y compromiso, asegurando que se estudiará cada caso. "El Ayuntamiento de Zaragoza no va a dejar tirados a los vecinos que no pueden destinar recursos económicos al mantenimiento de la seguridad de sus edificios", ha afirmado el consejero de Urbanismo. El criterio, ha añadido, será "ayudar a quienes no tienen recursos e inspeccionar a quienes sí los tienen". Ante el elevado número de edificios que incumplen la normativa, el área de Urbanismo ya estudia medidas para reforzar el control. La propuesta inicial que se valorará a nivel técnico y jurídico es reducir a la mitad los plazos de la ITE. Esto implicaría que la primera inspección obligatoria pase de los 50 a los 25 años de antigüedad del edificio, y las revisiones periódicas se realicen cada cinco años en lugar de cada diez. El consejero ha recordado que "la responsabilidad y el deber de conservación de los edificios es de los propietarios", y ha subrayado que una propiedad bien mantenida es siempre "una buena inversión". En este contexto, el gobierno local distingue entre las órdenes de ejecución, que instan a los dueños a realizar obras y que ascendieron a 1.771 entre 2023 y 2026, y las ejecuciones subsidiarias. Estas últimas son intervenciones de emergencia acometidas directamente por el consistorio ante un riesgo inminente, cuyo coste se repercute después al propietario. Durante el mandato actual se han realizado 21 procedimientos de emergencia con un coste de 2,57 millones de euros, de los cuales ya se ha recuperado el 39 %. Este plan de inspección se enmarca en una estrategia más amplia de regeneración urbana para Zamoray-Pignatelli, en la que el Ayuntamiento ha invertido 66,4 millones de euros en los últimos cuatro años. Estos fondos se han destinado a mejoras en la vía pública, como el plan "Ilumina Pignatelli", la limpieza de solares, la adquisición de suelo y, de forma destacada, a la construcción de vivienda nueva. En total, está prevista la creación de 125 viviendas impulsadas por el consistorio en la zona. A pesar de los problemas que persisten, el gobierno municipal defiende los avances logrados desde 2019, cuando se alertó de la "emergencia" que vivía el barrio. "Que siga habiendo problemas en el barrio no debe evitar que, cayendo en el elemento comparativo, veamos que Pignatelli es una realidad hoy muchísimo más agradable que la que nos encontramos en el año 2019", ha señalado el responsable de Urbanismo. La mejora del alumbrado, la construcción de una comisaría de Policía Local o la rehabilitación de la residencia de Pontoneros son algunos de los hitos destacados. Durante la rueda de prensa también se han abordado otros asuntos de actualidad. En cuanto a las viviendas de uso turístico (VUT), el consejero ha asegurado que "no hay un problema" en la ciudad, ya que solo representan un 0,27 % del total y su número ha descendido ligeramente. Respecto a la capacidad de la red eléctrica para futuros desarrollos urbanísticos, ha confirmado que no existe un problema a corto plazo, pero que el Ayuntamiento ya trabaja con las compañías distribuidoras para garantizar el suministro a medio y largo plazo.