Hace apenas un mes y medio, la vida de Ángel era radicalmente distinta. "Me quería morir sinceramente, no quería seguir viviendo", confiesa. Hoy, desde la comunidad terapéutica, de Proyecto Hombre Granada, su perspectiva ha cambiado por completo. Asegura que no está rehaciendo su vida, sino que está haciendo "una vida totalmente nueva". Un camino que emprendió el 3 de febrero y que, según sus palabras, le está ayudando a descubrirse a sí mismo y a sanar. Ángel explica que llegó al centro por una adicción, pero pronto comprendió que eso era solo la punta del iceberg. "La adicción en sí no era el problema, sino mi vida, es cómo la enfocaba, en cómo no afrontaba mis sentimientos", relata. Para él, la adicción fue la vía de escape para esconder traumas, malas decisiones y malas actitudes que no supo gestionar. Este cambio lo está haciendo por la persona a la que más tiempo había descuidado: él mismo. "Toda la vida haciendo cosas por los demás y dejándome llevar, y esto realmente lo hago por mí, porque yo quiero vivir", afirma con convicción. Ha entendido que para poder cuidar de otros, como su hija de un año, primero debe sanar él. "Una vez que tú te quieres, tú puedes querer a los demás", reflexiona, y se pregunta: "¿Cómo voy a cuidar yo a mi hija si yo mismo no me cuidaba ni me quería?". Dentro de la comunidad, todo está programado para que sea una herramienta de autodescubrimiento. Actualmente, Ángel es el responsable de cocina, una labor que implica organizar comandas, preparar las mesas, anotar y numerar los platos cocinados y envasar muestras de comida por seguridad. "Aparte ayudo y colaboro en cocina en lo que me manden", añade sobre sus tareas diarias. Además de sus responsabilidades, ha incorporado nuevas aficiones que antes no tenía. Ha empezado a ir al gimnasio, ya se ha "leído dos libros y estoy por la mitad del tercero", y se está escribiendo un diario. "Me ayuda mucho a reflexionar y a verme los fallos que tengo, a cómo encaro los problemas que me salen del día a día, es una herramienta", comenta sobre su nueva rutina de escritura. Su mensaje es claro para quien esté pasando por una situación similar: "pida ayuda". Reconoce que, "por ser hombre", no estaba bien visto mostrar su vulnerabilidad, lo que le llevó a callar y tapar sus problemas con adicciones. "Pide ayuda, sé honesto, sé claro, di 'no estoy bien en mi vida, tengo un problemón y no es la adicción, es mi vida'", insiste. Aunque le dijeron que el proceso duraría unos seis meses, él no tiene prisa: "Yo voy a estar el tiempo que necesite, no tengo prisa. Yo he venido aquí a salir siendo una persona nueva, a salir siendo el ángel que me merezco ser".