Son tiempos de cambio para Japón. El histórico país es una monarquía constitucional como la española, con un emperador que tiene una posición similar a la del Rey Felipe VI. Sin embargo, las leyes niponas no permiten que las mujeres tengan la posición en la Familia Imperial que sí tienen en la Familia Real española. En el trono del crisantemo no solo no puede haber una mujer que ejerza como jefa del Estado, sino que cualquier princesa que se case con un plebeyo tiene que abandonar la familia. El caso más reciente fue el de Mako de Japón, la sobrina mayor del actual emperador Naruhito , que en 2021 se casó tras mucha oposición con el abogado Kei Komuro. Ahora el matrimonio vive en Nueva York, apartado de la vida palaciega, y Mako tiene que trabajar para ganarse el sustento, como si ella misma fuera plebeya: estudió Historia del Arte y a sus 31 años es marchante de arte y conservadora. Algo que sin duda horrorizaría al Príncipe Harry de Inglaterra es que no tienen seguridad privada e incluso se mueven por la ciudad en transporte público. Este caso impactó especialmente a nivel internacional, pero el trono de Japón lleva funcionando así desde hace siglos. Lo cual ha reducido considerablemente la Familia Imperial, que además parece tener dificultades para producir herederos (hombres) que puedan suceder al emperador. Con la victoria de Sanae Takaichi en las elecciones, todo parecía estar a punto de cambiar. La nueva Primera Ministra era la primera mujer en la historia de la democracia japonesa en acceder a esta posición, por lo que muchos pensaron que podría abrir las puertas a la igualdad en el trono imperial. No fue así: a finales de febrero aprobó un informe de 2021 que fue realizado en su día por un comité de investigación que se oponía a la abolición de la primogenitura agnaticia , es decir, a la herencia de varón en varón, según informó 'TV5Monde'. Se adhirió completamente a la conclusión del texto, que considera «apropiado limitar la elegibilidad a los descendientes varones directos pertenecientes a la línea imperial». Su declaración fue clara: «El Gobierno, y yo misma, respetamos este informe». Según señaló Renho Murata, miembro de la Cámara de Consejeros de Japón, durante una sesión de presupuestos este pasado 16 de marzo, las encuentras señalan que «entre el 70 y el 80% del público está a favor de tener una emperadora mujer», pero Takaichi reiteró que la línea sucesoria actual, que llega hasta el Príncipe Hisahito, hijo mayor del Príncipe Akishino y se salta a la Princesa Aiko, «no debe modificarse» . Aún así no está todo perdido porque, según el diario nipón 'The Mainichi', Takaichi sí está de acuerdo con revisar la Ley de la Casa Imperial, que permite que miembros de la familia puedan mantener su estatus imperial incluso después del matrimonio. De esta manera Aiko, la única hija del emperador Naruhito y su mujer, Masako, que tiene ahora 24 años, podría mantener su título en caso de que pase por el altar con un plebeyo en el futuro. Y esta revisión de la ley no solo beneficiaría a las mujeres. También se permitiría a hombres que se convirtieron en plebeyos después de la Segunda Guerra Mundial que volvieran a formar parte de la Casa Imperial del Crisantemo.