En carreras con muchísima demanda, el acceso depende de diferencias mínimas. Décimas que pueden marcar el camino inicial, pero no necesariamente el final. En un sistema donde cada año miles de estudiantes compiten por décimas, la carrera soñada no siempre empieza donde uno imaginaba. Pero cada vez más historias demuestran que el camino hacia ella puede ser mucho más largo —y también más rico— de lo previsto.