Seguro que alguna vez te ha pasado que vas paseando por el pasillo de cosmética de Mercadona o cualquier gran superficie y ves un bote de clorhexidina o cualquier otro producto a un precio de risa y piensas: «¿Para qué voy a ir a la farmacia y pagar más si esto es lo mismo?». Y es que en redes sociales abundan los vídeos que comparan productos de cosmética de lujo con sus supuestos «clones» de marca blanca, pero cuando hablamos de salud y desinfectantes, la cosa cambia radicalmente. Pablo García, farmacéutico conocido redes sociales como @medicadoo , ha querido arrojar luz sobre este tema para evitar que cometamos un error común en el botiquín de casa. Para él, la clorhexidina del súper no es un clon de la de farmacia, porque, sencillamente, no sirven para lo mismo . La primera diferencia, y la más importante, no está en el color del bote, sino en su categoría legal. Tal y como explica Pablo García, la clorhexidina que compramos en el supermercado no está registrada como un medicamento , sino como un producto cosmético. ¿Y esto qué significa en la práctica? Pues que su uso está limitado. «La clorhexidina que encuentras en Mercadona es un antiséptico apto únicamente para su uso en piel sana, no para heridas», aclara el farmacéutico. Está pensada, por ejemplo, para desinfectar la zona antes de una inyección o para preparar la piel antes de una intervención quirúrgica, pero nunca para aplicar sobre un corte o una rozadura abierta. Otro punto donde solemos despistarnos es en el porcentaje que aparece en la etiqueta. Muchas de las clorhexidinas de supermercado vienen a una concentración del 2%. A simple vista, podrías pensar que «cuanto más alta, mejor desinfectará», pero en el caso de las heridas, ocurre todo lo contrario. Pablo García advierte que estas concentraciones tan altas, lejos de ayudar a que la piel se recupere, pueden ser contraproducentes: «Estas concentraciones tan altas consiguen al final retrasar y empeorar la cicatrización». Al ser un producto tan potente, puede llegar a dañar el tejido que está intentando repararse, quemando las células que trabajan en cerrar la herida. Por eso, los profesionales no las recomiendan para su uso sobre cortes o heridas del día a día. Si vas a la farmacia y pides clorhexidina para el botiquín, lo que te darán es un medicamento. Este producto sí está diseñado específicamente para tratar piel alterada, cortes, quemaduras leves o heridas. La diferencia real no es solo el sitio donde se vende el bote, sino cómo está formulada esa clorhexidina para que no nos haga daño. Al ser un medicamento, la que compras en la farmacia tiene la concentración justa del 1%, que es el equilibrio perfecto, ya que tiene fuerza de sobra para cargarse a las bacterias, pero es lo bastante suave como para no irritar el corte ni frenar la curación natural de la piel. Además, al pasar por controles mucho más estrictos, tienes la seguridad de que puedes aplicarla sobre la sangre o el tejido vivo sin riesgos. Como dice Pablo de forma irónica en su vídeo, «si no tienes pensado operar a tu prima o a la vecina, pues entonces no compres la del súper». Para tener en casa y curar los típicos accidentes domésticos, la versión de farmacia es la que realmente necesitas porque es la que está pensada para cuidar tu piel cuando más lo necesita. Para dejar claro cómo se debe actuar cuando te hagas un corte, el farmacéutico propone seguir la siguiente rutina: