'Que se escuche fuerte mi grito': la investigación con testimonios reales sobre el suicidio juvenil que se estrena en Gijón como una obra de teatro

El Teatro Jovellanos de Gijón acoge el estreno de 'Que se escuche fuerte mi grito', una obra de teatro que es, al mismo tiempo, el resultado final de una investigación de dos años sobre el suicidio juvenil. El proyecto, enmarcado en la Universidad de Oviedo, ha sido liderado por el profesor Emilio Méndez, quien también asume la dirección de la puesta en escena. Según ha explicado, en una entrevista en Mediodía COPE en Gijón, la intención es que el público pueda encontrarse con las conclusiones del estudio, un deseo que el equipo persigue desde hace dos años. La idea de transformar los resultados de la investigación en una pieza teatral fue la semilla del proyecto. Méndez ha relatado que su perspectiva cambió tras un viaje a Canadá en 2018, donde conoció a la doctora Mónica Prendergast, de la Universidad de Victoria. Ella le introdujo en los métodos de investigación basados en las artes, una revelación para él. “Me puse a llorar, porque yo llevaba trabajando mi tesis doctoral tres años desde paradigmas más clásicos”, ha confesado, pero este enfoque encajaba con su doble trayectoria en Arte Dramático y Magisterio. El objetivo de este método es superar la barrera de los formatos académicos tradicionales. “Cualquier proceso de investigación acaba terminando en un libro o en un artículo”, ha señalado Méndez, cuestionando el alcance real de dichos formatos. “¿Quién lee este artículo científico más que la gente que está en ese ámbito?”, se pregunta. La investigación basada en las artes se presenta como una solución, utilizando el arte como un medio para comprender el mundo. Citando al escritor y físico Ernesto Sabato, el director de la obra ha afirmado que “el arte comienza donde la ciencia termina”. El proceso de investigación ha consistido en recoger los “testimonios emocionantes, generosos y maravillosos” de seis personas. El equipo de Méndez conversó con ellas durante sesiones de hasta 11 horas, realizando un análisis cualitativo de la información. El texto final de la obra no es una adaptación, sino una dramaturgia construida directamente a partir de las palabras de estas seis personas. “Los textos son literalmente lo que hemos recogido en esas entrevistas”, ha puntualizado el director. Más allá de los testimonios, la obra plantea las conclusiones a las que el propio equipo ha llegado durante el proceso. Méndez ha destacado, como principal conclusión, la “falta de escucha que hay en la sociedad” y lo “vertiginoso de nuestros ritmos de vida”. Según defiende el investigador, la comunidad “está enfermando progresivamente” por factores como la dependencia de las tecnologías o la tendencia a juzgar las actitudes ajenas. Frente a este diagnóstico, el camino propuesto por la obra es “dar unos pasos hacia atrás para encontrarnos físicamente, no a través de las tecnologías, y poder escucharnos”. El director lo resume en un cambio de actitud fundamental que la obra busca inspirar en el espectador. “Más que ser, es tener la capacidad de estar, que es muy complicado”, ha concluido. Méndez ha querido también agradecer la implicación de todo el equipo, de quienes ha dicho que “se han implicado en el proyecto como si le fuera la vida en ello”.