Ahogar la maquinaria bélica de Vladímir Putin parecía un plan sin fisuras para Europa, pero la geopolítica tiene la mala costumbre de arruinar las mejores estrategias. El estallido de la Tercera Guerra del Golfo ha sacudido los cimientos del mercado energético global. Ahora, con los precios disparados y una Unión Europea rastreando petróleo a la desesperada, todas las miradas han vuelto a posarse sobre una vieja reliquia soviética: el oleoducto Druzhba (que, irónicamente, significa "amistad" en ruso). Este gigantesco tubo de acero se ha convertido hoy en la trinchera de una nueva guerra fría que amenaza con fracturar a la propia UE. Ucrania, víctima de constantes bombardeos, se negaba por principios y seguridad a reparar un tramo de esta tubería que sigue alimentando de crudo a los países europeos más afines a Moscú. Sin embargo, como adelanta el Financial Times , una presión sin precedentes desde Bruselas y el bloqueo de un préstamo vital han forzado a Kiev a dar un giro de 180 grados y ceder ante sus socios europeos. Qué ha pasado. Para entender el problema, hay que remontarse a finales de enero de 2026. Según detalla el medio ucraniano Suspilne Media , un ataque aéreo ruso dañó gravemente la estación de bombeo de Brody, en la región occidental de Lviv. El flujo de petróleo ruso que transitaba por territorio ucraniano hacia Hungría y Eslovaquia quedó cortado en seco. Las consecuencias diplomáticas fueron inmediatas. Hungría, que cuenta con una exención para seguir comprando crudo ruso debido a su dependencia energética, acusó a Ucrania de retrasar las reparaciones por motivos políticos. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, lanzó un ultimátum letal, recogido por la cadena NPR : "Si no hay petróleo, no hay dinero". En Xataka El giro de 180º de Von der Leyen en materia nuclear es el último rayo de esperanza para una central española: Almaraz Una amenaza que se cumplió. El presidente húngaro vetó un paquete de ayuda macrofinanciera y militar de la Unión Europea para Ucrania valorado en 90.000 millones de euros, además de bloquear el vigésimo paquete de sanciones contra Rusia. Ante el riesgo de que Ucrania se quede sin fondos para sostener su economía y su defensa, la Comisión Europea decidió intervenir. Según Politico , la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, enviaron una carta a Zelenski ofreciendo "apoyo técnico y financiación" con fondos europeos para reparar la tubería. Acorralado por la asfixia financiera, el presidente ucraniano terminó claudicando y aceptó la oferta. "A esto lo llamo chantaje" . Para el gobierno de Kiev, esta cesión ha sido una píldora extremadamente amarga. En declaraciones a la prensa recogidas por Euronews , Volodímir Zelenski no ha ocultado su frustración, afirmando que obligarles a reabrir el grifo del petróleo ruso es, a efectos prácticos, lo mismo que levantar las sanciones a Moscú. "Digo abiertamente que estoy en contra. Pero si me ponen la condición de que Ucrania no recibirá armas, entonces, disculpen, soy impotente en este asunto. Les dije a nuestros amigos en Europa que a esto se le llama chantaje", sentenció el mandatario, reprochando que se fuerce a su país a "financiar políticas antieuropeas". Pero el bloqueo húngaro no responde solo a necesidades energéticas; tiene un fuerte componente doméstico. Como señala Al Jazeera , Hungría se enfrenta a unas reñidísimas elecciones parlamentarias el próximo 12 de abril. Orbán va nueve puntos por detrás de su principal rival, Péter Magyar, está utilizando la crisis de suministro y la figura de Zelenski como espantapájaros electoral. De hecho, el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, no ha dudado en denunciar a su llegada a Bruselas que Orbán está "usando a Ucrania como arma en su campaña electoral". Máxima tensión entre Kiev y Budapest. Sobre el terreno, la situación es confusa. Por el lado ucraniano, Zelenski ha calculado que las reparaciones tomarán alrededor de un mes y medio, pero de momento no hay indicios claros de cómo podría ser. Mientras la agencia Suspilne Media informa de que una pequeña delegación de ingenieros de la UE ya está en Ucrania evaluando los daños (excluyendo a expertos húngaros y eslovacos), el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, Heorhii Tykhyi, declaró a The Kiev Independent no tener constancia de ninguna misión oficial europea en el país. Por el lado húngaro, la escalada ha sobrepasado lo meramente retórico para entrar en el terreno de las represalias físicas. Según Deutsche Welle , fuerzas especiales húngaras interceptaron a principios de marzo dos furgones blindados de la entidad ucraniana Oschadbank que transitaban desde Austria. En la operación, Hungría incautó 80 millones de dólares en efectivo y 9 kilos de oro bajo sospechas de "lavado de dinero". Diversos expertos legales consultados por el medio alemán dudan enormemente de la legalidad de esta incautación, sospechando que es una represalia directa por el cierre del oleoducto. Zelenski, por su parte, no ha dudado en calificar este acto como simple y llano "bandolerismo". Drones como el "nuevo petróleo". Mientras se le obliga a transigir con la energía rusa, Ucrania está buscando capitalizar su propia tecnología bélica para ganar relevancia —y fondos— a nivel internacional. Según detalla un análisis de la BBC , Zelenski ha ofrecido a Estados Unidos y a los países del Golfo un acuerdo de producción conjunta de 50.000 millones de dólares basado en la experiencia ucraniana fabricando drones interceptores baratos. "Para nosotros, esto es como el petróleo", aseguró el presidente ucraniano, intentando posicionar a su país como un proveedor vital de seguridad en medio del conflicto de Oriente Medio. Paralelamente, la guerra energética no se limita al oleoducto Druzhba. Según revela The Moscow Times , la empresa estatal rusa Gazprom denunció recientemente que Ucrania lanzó una oleada de 26 drones contra las estaciones de compresión en la región de Krasnodar. Estas infraestructuras son clave para los gasoductos TurkStream y Blue Stream, que actualmente son de las pocas rutas que le quedan a Rusia para exportar gas a Europa a través de Turquía, demostrando que Kiev sigue intentando golpear la cartera energética del Kremlin allí donde puede. El pulso final en Bruselas . Toda esta tensión ha desembocado en la cumbre de líderes de la Unión Europea que arranca hoy, 19 de marzo de 2026, en Bruselas. Como subraya TVP World , la presión sobre Viktor Orbán es absoluta. A su llegada a la cumbre, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, fue directamente al grano : "Es hora de mostrar nuestro apoyo a Ucrania". En Bruselas ahora mismo cruzan los dedos. Como señala Politico , la esperanza de la UE es que el paso atrás de Zelenski deje a Orbán sin excusas y suelte por fin los 90.000 millones de euros de los que depende la supervivencia de Kiev. Lo que salga de esta reunión va mucho más allá del bolsillo ucraniano: es un examen a la propia credibilidad de la Unión Europea. Todo el culebrón del oleoducto Druzhba nos deja una moraleja bastante amarga. Cuando las cosas se ponen feas a nivel global y la factura energética aprieta a los votantes, la famosa e inquebrantable solidaridad europea tiene un tope. Y, por lo visto, ese tope se mide exactamente en barriles de petróleo. Imagen | Unsplash Xataka | Rusia no está enviando ni tropas ni armamento a Irán: le está enviando algo mucho más importante para tumbar a EEUU - La noticia Ucrania se negaba en rotundo a arreglar el oleoducto ruso bombardeado. La Unión Europea le ha dado 90.000 millones de razones para cambiar de opinión fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .