Los menores con sobrepeso o con obesidad tienen un 32% más de riesgo de sufrir depresión y ansiedad. A ello contribuye el estigma social ligado a una enfermedad que concita incomprensión, exigencias y burlas. ¿Cómo hay que dirigirse a un niño con este problema? ¿De qué forma afrontarlo para ayudarlo de verdad?