La nueva medida de Washington prohíbe que los agentes del orden se cubran el rostro mientras interactúan con el público, con excepciones para agentes encubiertos y de equipos tácticos, por motivos religiosos y para mascarillas médicas, entre otras cosas. No incluye sanciones específicas. Pero permite que las personas detenidas por agentes enmascarados los demanden, reclamando dinero por daños.