Las agresiones a sanitarios baten récords y los médicos denuncian su total indefensión

Las agresiones a médicos y otros sanitarios han alcanzado un récord histórico en 2025 con 879 ataques registrados, la cifra más alta desde que existen registros. Según datos de la Organización Médica Colegial y la Policía Nacional, estos ataques suponen un aumento de más del 26% respecto al año anterior, una deriva violenta que no ha dejado de crecer desde la pandemia. Este preocupante fenómeno ha sido analizado en el programa 'La Tarde' de COPE, conducido por Pilar García Muñiz. Para poner rostro a las cifras, el programa ha contado con el testimonio de María Justicia, Médico de Familia en el Centro de Salud “Villanueva de la Cañada” en Madrid. Hace 20 años, mientras trabajaba en urgencias del hospital de Puertollano, fue agredida con extrema violencia por la madre de una paciente. "La agarró por el pelo, la arrastró por el suelo, y le llegó a arrancar varios mechones", ha relatado la periodista. María Justicia ha explicado en COPE que las agresiones "no son de ahora", pero se han disparado. Entre las causas, apunta a "una falta de respeto y de educación", la incapacidad de algunos ciudadanos para gestionar la frustración y el impacto del "doctor Google". Según la doctora, muchos pacientes "vienen en plan exigente de diagnóstico, de tratamiento y de pruebas" tras consultar internet, lo que genera conflictos. A esto se suma, según su análisis, el deterioro de la sanidad pública, con "listas de espera por las nubes", la falta de recursos humanos y económicos y un aumento de los trastornos psicológicos no atendidos adecuadamente. Una visión que han compartido los colaboradores del programa, como Lorenzo Silva, quien lo achaca a una devaluación del principio de autoridad en la sociedad. La doctora Justicia ha advertido que las cifras oficiales son solo "la punta del iceberg", ya que calcula que "no se denuncian el 80% de las agresiones que ocurren". La mayoría, ha explicado, son verbales, "pero no dejan de ser tan dañinas como las físicas". "Los datos que hay solo son los datos que se recogen por denuncias, pero existen muchos más", ha insistido. El ataque que sufrió hace 20 años dejó en María "secuelas psicológicas" y un estrés postraumático que la obligó a tomar medicación y recibir tratamiento. La agresora fue condenada a 18 meses de cárcel que no cumplió y a una multa simbólica que no pagó. "Gracias a Dios, salió en mi defensa un policía que estaba fuera de servicio", ha recordado sobre el incidente. Ese temor persiste. "Cuando te agreden, sí. Yo pasé miedo, pasé mucho miedo", ha confesado, explicando cómo después del suceso sentía pánico al oír ruidos en la sala de espera. Aunque se ha acostumbrado a vivir con el recuerdo, ha denunciado la vulnerabilidad actual en los centros de salud, donde las agresiones son más frecuentes porque es "donde menos seguridad tenemos", a menudo sin guardias ni cámaras. Esta sensación de indefensión se agrava por la falta de consecuencias para los agresores. María Justicia ha contado cómo, tras denunciar insultos graves como "hija de puta, tenías que estar en tu casa fregando", el único castigo fue una carta para el agresor y un cambio de médico dentro del mismo centro. "Estamos vendidos. Si a ese señor me lo puedo encontrar en cualquier momento", ha lamentado, resumiendo la frustración del colectivo médico.