El primer ministro de Hungría se niega a levantar el veto hasta que Ucrania arregle el oleoducto para que llegue petróleo ruso a su país. En las instituciones europeas se empieza a admitir que solo habrá opción para aprobar el crédito cuando pasen las elecciones húngaras del próximo 12 de abril La UE se reafirma frente a la guerra de Irán pero choca con Hungría para ayudar a Ucrania La Unión Europea se ha vuelto a tropezar con Hungría. Había ciertas esperanzas en los pasillos de las instituciones europeas de Bruselas de convencer al primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, de que levantasen el veto al préstamo de 90.000 millones de euros para que Ucrania pueda financiar su guerra contra Rusia y el veto al paquete número 20 de sanciones contra los intereses rusos. Sin embargo, a pesar de que en la cumbre de diciembre Orbán dio su visto bueno a un préstamo que no tendrá que pagar, Hungría ha vuelto a poner sobre la mesa los problemas de gobernanza de una Unión Europea en la que un país puede impedir una decisión votada por una mayoría cualificada. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha remarcado este jueves que el comportamiento de Orbán “era inaceptable”. A su llegada a Bruselas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha apuntado que “lo que se espera de un presidente, ya sea de Hungría como de cualquier otra nación, es que cuando el Consejo Europeo llega a un acuerdo, y lo hicimos a finales del año pasado, se tiene que cumplir”. “España respalda a Ucrania en su lucha por la libertad, en su lucha por la defensa del derecho internacional y en su lucha por caminar hacia ese proyecto común que es Europa. Indudablemente, desde España también compartimos que Ucrania tiene que formar parte de la Unión Europea”, ha recalcado el presidente. Sin embargo, el veto se ha mantenido. Hungría exige para levantar el bloqueo que Ucrania repare y mantenga el suministro de petróleo ruso hasta su país por el oleoducto Druzhba, que atraviesa territorio ucraniano y fue dañado por ataques rusos. Igual posición tiene el primer ministro eslovaco, Robert Fico, que no ha llegado a vetar de momento las medidas de apoyo a Ucrania, pero que exige que se arregle el oleoducto y llegue a su país el petróleo ruso a través de Ucrania. Orbán ha señalado que “esto no es un juego. El acceso a la energía asequible es vital para las familias y empresas húngaras. No estamos pidiendo favores. Exigimos recibir lo que nos corresponde por derecho, lo que mantiene nuestros hogares calientes y nuestra economía en funcionamiento. Es hora de poner fin al bloqueo del petróleo”. Por su parte, el primer ministro eslovaco ha argumentado ante el resto de líderes de la UE que “la declaración de un estado de emergencia petrolera en Eslovaquia y sobre las dificultades prácticas provocadas por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a través de su decisión unilateral de detener los suministros de petróleo ruso. Según las decisiones de los órganos de la UE, Eslovaquia y Hungría tienen derecho a recibir petróleo ruso hasta finales de 2027, no solo a través del oleoducto Druzhba, también por vía marítima. La situación se complica aún más por el conflicto militar en Irán, que está restringiendo el acceso al petróleo y elevando bruscamente su precio”. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen y el presidente del Consejo Europeo mandaron un comunicado conjunto asegurando que Ucrania había “acogido y aceptado” su propuesta de ayuda y financiación para reparar el oleoducto dañado. Aunque el presidente ucraniano se había posicionado inicialmente en contra de reparar el oleoducto con el argumento de que Rusia le ayuda a financiar su guerra y había calificado como “chantaje” la petición de la UE, finalmente dio su brazo a torcer y respondió que “están realizando todos los esfuerzos posibles para reparar los daños y restablecer” el oleoducto añadiendo que “Ucrania es un socio energético fiable para la Unión Europea y cumple plenamente sus compromisos”. Sin embargo, las palabras de Zelenski no han convencido a los mandatarios de Hungría e Eslovaquia. Robert Fico ha reiterado que “resulta sorprendente que, después de todo lo que la UE ha hecho por Ucrania, seamos incapaces de persuadir u obligar al presidente Zelenski a permitir una inspección inmediata del oleoducto supuestamente dañado, su reparación y su reactivación lo antes posible”. Por su parte, Orbán está utilizando a Ucrania y la UE como parte de su campaña electoral para tratar de recuperar ventaja frente a la oposición ante las elecciones húngaras que tendrán lugar el 12 de abril, con lo que no hay mucha confianza entre los cuerpos diplomáticos europeos para que en el Consejo Europeo de este jueves se alcance una solución. Entre los dirigentes europeos y las instituciones comunitarias se empieza a asumir que solo se podrá aprobar el crédito a Ucrania cuando pasen las elecciones húngaras. Aunque fuentes del gobierno eslovaco han admitido a elDiario.es que el precio de la energía es un tema “muy sensible” entre los votantes del partido Smer, del primer ministro Fico, por lo que ya han avisado a los dirigentes de la UE que en un momento de crisis de precios energéticos como el actual vetarían también las ayudas a Ucrania si no se soluciona el suministro de petróleo a través del oleoducto Druzhba.