Es una cifra extraordinariamente alta y se suma a la financiación adicional que el Departamento de Defensa ya recibió el año pasado en el gran proyecto de recortes fiscales del presidente Donald Trump. Tal solicitud tendría que ser aprobada por el Congreso, y no está nada claro que ese gasto cuente con apoyo político. La deuda del país se ha disparado y ha superado un récord de 39 billones de dólares.