Hace tiempo que toda aquella huelga que lleva aparejada actuación de piquetes coercitivos, amenazantes y sobre todo agresivos pierde para mí parte de su razón, sea esta evidente, menos evidente o incluso difusa. Una huelga como la del martes, que tiene la sólida base de exigir que en lugares como Navarra y la CAV, con niveles de vida más caros que la media nacional, el salario mínimo se suba a 1.500 euros es una huelga que desde el punto de vista económico y laboral es perfectamente defendible. Luego podemos opinar que no tiene recorrido legal, la igualdad de los trabajadores, bla bla, lo que quieran, pero lo obvio es aquí con 1.221 euros o en Donosti tienes mucho menos que en Soria, Lugo o Jaén. Y que eso habría que tratar de mitigarlo de alguna manera.