La isla de Cuba amaneció esta semana sumida en la oscuridad. Un colapso total de la red eléctrica nacional el pasado lunes dejó al país paralizado , interrumpiendo cirugías en los hospitales, pudriendo los alimentos en las neveras por falta de refrigeración y obligando a las aerolíneas a suspender sus vuelos. Este apagón masivo es el sexto que sufre la nación caribeña en los últimos 18 meses, un síntoma inequívoco de una crisis humanitaria y energética que ha tocado fondo. Dónde empieza . El origen de esta asfixia se remonta a principios de año. La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero por parte de fuerzas estadounidenses cortó de tajo el suministro de petróleo que Venezuela, su principal benefactor, enviaba a la isla. Desde entonces, el gobierno de Donald Trump ha intensificado el bloqueo energético. Sin embargo, en medio de esta estrangulación, un viejo aliado ha decidido mover ficha en el tablero: Rusia. La travesía de los buques salvavidas . Cuba solo produce alrededor del 40% del petróleo que necesita para su demanda nacional, dependiendo históricamente de importaciones, de acuerdo con los datos que aporta The Maritime Executive . La isla no ha recibido "ni una sola gota" de combustible a gran escala desde el 9 de enero, fecha en la que atracó el buque mexicano Ocean Mariner con 86.000 barriles. México canceló envíos posteriores tras ceder a las presiones y amenazas de aranceles de la administración Trump. Ahora, todas las miradas están puestas en dos embarcaciones: Sea Horse : Este buque de bandera hongkonesa transporta 200.000 barriles de diésel (o unas 27.000 toneladas de gas ruso, según la firma de inteligencia marítima TankerTrackers citada por el Financial Times ). Tras estar retenido tres semanas en el Atlántico, retomó su marcha a una velocidad de 9,9 nudos y se espera que llegue a la costa occidental cubana entre este fin de semana y el lunes 23 de marzo. Anatoly Kolodkin : De bandera rusa y propiedad de la empresa estatal Sovcomflot (sancionada por EEUU, la UE y el Reino Unido), este coloso zarpó del puerto ruso de Primorsk el 8 de marzo. Según declaraciones de la firma Kpler recogidas por The Guardian , va cargado con unos 730.000 barriles de crudo de los Urales. Se estima su llegada para el 4 de abril, aunque otras fuentes la sitúan antes. En Xataka Un dron de Ucrania acaba de dejar un regalo en el Mediterráneo: una bomba rusa flotando a punto de explotar Un pulso entre el Kremlin y la Casa Blanca. La llegada de estos buques es mucho más que una transacción comercial; es una declaración de intenciones. Según Reuters , el presidente estadounidense Donald Trump ha elevado el tono drásticamente, afirmando a los periodistas que espera tener "el honor de tomar Cuba" y que puede hacer "lo que quiera" con una nación que considera "muy debilitada". El objetivo de Washington, de acuerdo con New York Times , es forzar la salida del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel. El Secretario de Estado, Marco Rubio, también ha exigido un cambio de régimen. La respuesta de Moscú no se ha hecho esperar. Sin mencionar directamente a Trump, el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso emitió un comunicado reafirmando su "solidaridad inquebrantable" con el "gobierno y el pueblo hermano de Cuba", condenando los intentos de "burda interferencia" y la intimidación sobre lo que denominaron la "Isla de la Libertad", como detalla Reuters . Sin embargo, en términos prácticos, el alivio para los cubanos será efímero. Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas entrevistado por El País , advierte que el diésel del Sea Horse —vital para los grupos electrógenos, el transporte y la agricultura—solo podrá satisfacer el consumo nacional durante 10 días. "Debemos recordar que los inventarios están vacíos", subraya Piñón. Cuba había llegado ya a su "hora cero". Tensión militar y medidas a la desesperada. El tablero caribeño está al rojo vivo. A la tensión diplomática se suma la presencia militar. Según El País , dos buques de bandera estadounidense, uno de ellos identificado como parte de la Guardia Costera (USCGC), merodeaban recientemente cerca de las costas de Holguín, en el oriente cubano. Asfixiado por el bloqueo, el gobierno de Díaz-Canel ha recurrido a medidas inéditas. La Habana ha permitido por primera vez que pequeñas empresas privadas importen su propio combustible. Simultáneamente, el régimen ha invitado a exiliados cubanos a invertir y ser dueños de negocios en la isla, mientras que el diario oficial Granma promueve desesperadamente la instalación de paneles solares, bautizándolos como "la luz y la energía que no pueden bloquear". La cuenta regresiva. Mientras los buques Sea Horse y Anatoly Kolodkin acortan la distancia náutica hacia el puerto de Matanzas, el desenlace de esta crisis sigue siendo incierto. Las negociaciones secretas entre La Habana y la administración estadounidense para aliviar el bloqueo, confirmadas la semana pasada, penden de un hilo frente a la retórica agresiva de la Casa Blanca. Por ahora, el gobierno cubano se atrinchera. Tal y como publicó el presidente Díaz-Canel en la red social X , Cuba no cederá ante quienes planean "apoderarse del país, de sus recursos y de sus bienes". Cualquier agresor externo, advirtió el mandatario, se encontrará con una "resistencia inexpugnable". Es un escenario que despierta inevitablemente los fantasmas de la Guerra Fría: Estados Unidos estrechando el cerco y Moscú enviando un salvavidas energético a su histórico aliado. Mientras tanto, once millones de cubanos miran al mar, esperando que esos barcos traigan algo más de 10 días de luz. Imagen | Unsplash Xataka | Cuba afronta una situación inédita en pleno siglo XXI: que ningún avión entre o salga del país por falta de combustible - La noticia EEUU está asfixiando energéticamente a Cuba. La respuesta de Rusia es enviar dos megabuques cargados de petróleo fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .