La situación en el Líbano sigue siendo más que preocupante. Los ataques por parte de Israel no cesan en un país constantemente bombardeado, donde el ejército israelí mantiene una operación terrestre en el sur del territorio. El conflicto ya ha provocado que más de 1.000.000 de personas hayan tenido que huir de sus hogares, entre ellas 350.000 niños, según ha explicado Marcoluigi Corsi, representante de UNICEF en el Líbano. Desde Beirut, Corsi ha detallado que la mayoría de los desplazados se refugia en hogares de comunidades de acogida, mientras que solo un 10 o 15% se encuentra en refugios colectivos habilitados por el gobierno, como las escuelas. "No son infraestructuras que puedan acomodar a la gente, hay dificultades con el agua y el saneamiento de emergencia", ha señalado. Los bombardeos se concentran sobre todo en la parte sur del Líbano, aunque también afectan a zonas de Beirut y al valle de la Bekaa, en la frontera con Siria. "En el norte, hasta ahora no hay [ataques]", ha precisado Corsi. Desde el inicio de la emergencia, UNICEF trabaja sobre el terreno para dar respuesta. "Hemos distribuido agua, productos de higiene, apoyo nutricional y kits básicos a más de 110.000 personas desplazadas", ha afirmado el representante de la organización. Además, se proporciona apoyo psicosocial, servicios de protección infantil y se trabaja para reforzar la atención sanitaria y la continuidad educativa, ya que las escuelas permanecen cerradas. Ante las fuertes lluvias de los últimos días, también se están entregando mantas, ropa de abrigo y ayuda económica para que las familias cubran sus necesidades más urgentes. Una de las consecuencias inesperadas del conflicto es el retorno de refugiados sirios a su país. "Lo que está pasando es que los sirios que viven en los lugares bombardeados, que pueden, se van a Siria", ha revelado Corsi, quien ha calificado esta situación como una "dinámica interesante". A pesar de este movimiento, ha aclarado que "la mayoría de los desplazados son libaneses".