La campaña de la declaración de la renta de este año ya ha dado sus primeros pasos. Ya está abierto el acceso a los datos fiscales de los contribuyentes. Aunque todavía no se puede hacer la declaración, los ciudadanos ya pueden realizar gestiones clave, como ver si están obligados a presentarla, consultando la web de la Agencia Tributaria. El principal indicador para determinar la obligación de declarar son los rendimientos íntegros del trabajo. Esta información se encuentra en el apartado de retribuciones dinerarias de los datos fiscales. Si ya has obtenido más de 22.000 € brutos anuales, tú estás obligado sí o sí a hacer la declaración. La situación cambia para los contribuyentes con dos o más pagadores. Si la suma de las cantidades percibidas a partir del segundo pagador y los siguientes supera los 1.500 euros brutos anuales, el límite general para la obligación de declarar se reduce significativamente. En este escenario, el umbral de ingresos totales baja de 22.000 a 15.876 euros brutos anuales. Por lo tanto, si la suma de todos los rendimientos del trabajo supera esa cifra, y se cumple la condición de los 1.500 euros, también es obligatorio presentar la declaración, una información clave para planificar correctamente la gestión de los impuestos. Más allá de los rendimientos del trabajo, existen otras circunstancias que obligan a presentar la declaración de la Renta 2023. Dos de los casos más comunes son ser perceptor del Ingreso Mínimo Vital (IMV) o estar dado de alta como trabajador autónomo, independientemente del volumen de ingresos que se haya obtenido. Expertos y la propia Administración recomiendan revisar cada caso particular. De hecho, la Hacienda recomienda presentar la Renta a quienes ganan entre 15.876 y 22.000 euros, aunque no estén obligados, ya que es posible que les salga a devolver.