Apenas quedan dos días para que José Antonio Rodríguez se ponga delante del atril del Teatro de la Maestranza para anunciar la Semana Santa de Sevilla. El largo historial de vivencias que acumula el pregonero de este año a lo largo de todos los meses que han pasado desde su nombramiento el pasado 3 de octubre hasta ahora sólo compite con el rosario de regalos y detalles que ha recibido en este tiempo. Un poco de todos ellos conforma el pregón que verá la luz el domingo. El pregonero abre las puertas de su casa a ABC. Cerca de la entrada tiene un auténtico altar constituido por los distintos presentes de parte de multitud de hermandades, asociaciones y tertulias, cada uno de ellos con las mejores intenciones y con una historia especial. «Yo sabía que la agenda del pregonero era intensa, aunque quizás haya incluso sobrecargado esa agenda habitual, porque allí donde me han invitado he procurado ir. A veces me ha sido imposible por cuestiones de trabajo, porque he estado de viaje, pero a toda la hermandad o colectivo que me ha invitado y a lo mejor no he podido ir, les he pedido buscar otro momento para acercarme». Califica como «un paquete de experiencias» todo lo que ha vivido durante este periodo desde su nombramiento. «Ha habido momentos muy íntimos y bonitos con las hermandades; con las tertulias; con las agrupaciones parroquiales, gente que sueña con ser una hermandad y está en su parroquia trabajando para serlo; con los colegios mayores, con los institutos...». Haciendo cálculos, fija en torno al centenar los actos directa o indirectamente relacionados con el pregón en los que ha participado, que van más allá de aquellos cultos de hermandades o eventos de tertulias: «Tienes que ir a la prueba del chaqué, a medirte, te tienen que probar la camisa, tienes que probar el atril, la iluminación», apunta. Uno de los mayores temores del pregonero a la hora de pronunciar el pregón era quedarse sin voz en mitad del acto. «Estaba verdaderamente preocupado, porque en los ensayos no llegaba con voz al final del pregón». Para ello, acudió a una semillería del mercado de Triana, donde le facilitaron un remedio a base de jengibre y miel. Además, en la farmacia de la calle Arfe le guardaron el conocido como 'jarabe del cantante' , que también utilizan comúnmente quienes cantan y trabajan con la voz para suavizar las cuerdas vocales, reducir la irritación o carraspera y aliviar la tos seca, ayudando a mantener la voz clara. «Reconozco que algo me han ayudado» estos remedios, asegura el pregonero, que espera poder explotar al máximo su voz cuando llegue la hora del ángelus de este domingo de Pasión. Los regalos se acumulan unos junto a otros en un mueble de su hogar. «Es muy frecuente que las hermandades y tertulias te agasajen con algún tipo de presente. La mayoría de hermandades me han regalado un cuadro con su imagen o un pañuelo. La Esperanza de Triana me ha regalado los gemelos para que sean los que luzca el día del pregón; y muchas flores secas de las que depositan a los pies de la Virgen cada vez que terminan de vestirla. Me han dado algunas de esas flores que han estado durante la misión a los pies de la Esperanza y las he colocado en una urna». Pero no sólo en la cofradía del pregonero le han hecho regalos singulares: «Hay una tertulia de mujeres de la Macarena que te regalan el jarrillo de lata , también me han dado una bandeja para poner el jarrillo; la tertulia El Cirio Apagao me ha regalado las pastas...». Hay dibujos, pinturas... Por regalar, al pregonero le han regalado hasta el papel de especial gramaje para el texto. «Ha sido idea de una familia que me ha regalado los folios para que imprima en ellos el pregón». Junto a todo eso, completan los detalles del pregonero el vaso que llevará al Teatro de la Maestranza, del que bebía su padre cuando salía a la plaza de toros. Son muchos los entresijos de quien está a punto de saltar al ruedo del pregón.