Durante años jugamos a Pokémon Go pensando que solo capturábamos criaturas. En realidad, también ayudábamos a construir uno de los mapas de inteligencia artificial más ambiciosos del mundo

Millones de usuarios han generado sin saberlo miles de millones de datos que hoy alimentan sistemas capaces de guiar robots en el mundo real. Y eso ha reabierto un debate incómodo sobre privacidad y consentimiento.