La bruja de 'Big Fish' y el spoiler de Torrente

El protagonista de 'Big Fish' conoció de pequeño a una bruja que le reveló, con su permiso, cuándo iba a morir. El spoiler, en vez de destruirle, hizo del personaje interpretado por Ewan McGregor alguien invencible. No había enfermedad que temer, ni autobús que le pudiera atropellar por sorpresa. Sabía cómo y cuándo moriría, incluso que se convertiría en el gran Albert Finney, y se ahorró dudas y vivió tranquilo hasta ese día. Claro que el cuento cambiaría si la bruja en cuestión le hubiera pasado un informe detallado de todas las cosas maravillosas que le iban a pasar y también de todas las terribles. La vida perdería entonces el sentido, y también la gracia. Si supiéramos la de cosas malas que nos aguardan en la esquina, ni siquiera sabiendo las buenas seríamos capaces de salir de debajo de las sábanas. Permitidme que me ponga así de intensa para hablar de algo tan viejo como los spoilers, de si es tan importante salvaguardar la trama que los responsables de una película o una serie han preparado para sorprender al espectador. Todo ello en una sociedad que no disfruta del viaje, adicta a los golpes de efecto y a la dopamina del 'cliffhanger', sino del shock pasajero. Y, al mismo tiempo, una sociedad digital donde es imposible guardar un secreto más allá de unos minutos después del estreno del capítulo o película en cuestión. Yo creo que sí, que se puede degustar 'Psicosis' sabiendo que su protagonista muere en el primer tercio de la cinta o de la serie de 'Juego de Tronos' conociendo que el actor que siempre muere, Sean Bean, no pasa con vida la primera temporada. Si la obra es verdaderamente buena, lo importante debería ser más el viaje que la meta, porque si todo es artificio, el interés no se sostiene. Pero también pienso que no somos nadie, ni profetas ni hacedores, para destriparle, si no es necesario, las tramas a otras personas. Dice Santiago Segura que para él los cameos son un regalo al espectador, que merece «disfrutar y excitarse» en la sala, al menos los primeros días, como él lo hizo cuando descubrió a Sean Connery en 'Robin Hood'. Revelar las sorpresas de 'Torrente presidente' , no tiene razón informativa alguna. Ninguna creación artística la tiene en sí misma, se la damos nosotros.