Cuentan las crónicas que el imponente rey Enrique IV de Castilla era impotente. Quienes escribieron esas crónicas también cuentan que fue el padre de Juana la Beltraneja. Pues, o lo primero o lo segundo, porque en el siglo XV las técnicas de reproducción humana por muy asistidas que fueran no eran como las que tenemos ahora. De hecho, ahora ni siquiera es necesario estar vivo para engendrar vástagos.