A quién no le va a gustar un Ninfeo romano. Mucho más si, tras los recientes hechos históricos en la bahía de Palma con la excavación del pecio hundido, el interés por la Antigua Roma refulge con un brillo renovado. El ninfeo que vamos a escrutar se encuentra a la vuelta de la esquina, a ‘tocar de la mà’ que diríamos en la lengua propia de las Islas. Hoy esta historia tratará de ancestrales cultos romanos en torno al agua, el bien fundamental y fuente de vida en Menorca. Más concretamente desgranaremos los entresijos del ninfeo romano de Cala Figuera, situado cerca de Mahón, el cual representa uno de los hallazgos arqueológicos más singulares de la Gimnesia menor. Este antiguo pozo y santuario, excavado directamente en los riscos, evidencia la existencia de rituales de agua y magia durante la dominación romana de la isla. Los descubrimientos realizados en las últimas décadas apuntan a que este enclave fue escenario de prácticas religiosas vinculadas al culto de las ninfas, divinidades acuáticas de la mitología romana.