El endurecimiento de los ataques energéticos ha abierto una nueva fase en la guerra de Irán, que eleva la sacudida a la economía global y complica la campaña conjunta de Estados Unidos e Israel contra la república islámica. Los graves ataques a infraestructuras petrolíferas y gasísticas en la región han mostrado diferencias —al menos, de puertas afuera— entre Donald Trump y Benjamin Netanyahu y evidencian que los intereses del presidente de EE.UU. y el primer ministro israelí no son idénticos en esta guerra. El ataque a objetivos energéticos e infraestructuras civiles ha ocurrido desde el principio del conflicto, que está a punto de cumplir tres semanas. Pero se ha agravado en los últimos días con el bombardeo israelí el miércoles... Ver Más