¿Adiós ríos, adiós regatos pequeños? La madera tapona varios tramos del cauce del río Asneiro

Solo el paso de algún que otro tren rompe el silencio de los pescadores que acuden al Asneiro en esta temporada recién inaugurada. El impacto visual del cauce y de su entorno es bastante mayor que la contaminación acústica: justo al lado del viaducto del Tren de Alta Velocidad en Vilanova, en una finca privada el desplome de varios árboles, hace ya cinco años, creó un meandro artificial. Hoy, el socavón continúa ahí, con los árboles pudriéndose en el río sobre un montón de pequeñas piedras que ya estaban ahí antes. El cauce, debido a ese «ensanchamiento» artificial, desde algunos metros atrás y aguas abajo ya va demasiado bajo a estas alturas del año. Imagínense en verano, «a auga ás veces xa nin cubre as troitas», explica el guarda rural de la Sociedade de Caza e Pesca de Lalín, Manuel Guerra Sanmartín. Y claro, tampoco podía faltar en ese punto del río los trozos de tela que alguien dejó abandonados creyendo eso de que «a terra come todo».