El buen tiempo y el festivo del Día del Padre, que se celebró ayer, han impulsado una avalancha de visitantes en la comarca de Pontevedra. Lo que tradicionalmente marcaba un tímido despertar tras el letargo invernal se ha convertido este año en un anticipo en toda regla de la Semana Santa, colgando el cartel de «completo» en buena parte de la hostelería local y llenando de vida los centros históricos y las rutas jacobeas.