Más de un centenar de concentraciones parcelarias caducaron o están paradas por la oposición vecinal o problemas técnicos

En 1954 arrancaba la primera concentración parcelaria de Galicia en el concello coruñés de A Baña que finalizaba cuatro años después con la bendición del mismísimo Francisco Franco que acudió a la entrega de los nuevos títulos de propiedad. Era la solución ideada para romper con el tradicional minifundismo gallego e impulsar el crecimiento económico del rural. Desde entonces se agruparon más de 500.000 hectáreas, pero estos procesos resultaron lentos y farragosos y no siempre llegaron a buen puerto. Más de un centenar de concentraciones caducaron o están paradas. Suman casi 71.000 hectáreas.