En los pasillos de A Madroa, el aroma a césped recién cortado se mezcla con la ambición de cientos de niños que sueñan con pisar el césped de Balaídos. Allí, coordinando ese flujo de talento y sueños, se encuentra Borja Portas González. A sus 35 años, Borja no es solo un técnico; es un guardián de la identidad de un club que ha hecho de su cantera, la «Factoría de A Madroa», su mayor orgullo. Aunque su día a día transcurre en Vigo, el corazón de Borja tiene un fuerte arraigo en las tierras lalinenses. Su genealogía es un mapa de la comarca: hijo de Donramiro por parte de padre, y con vínculos que se extienden a A Xesta y Catasós por la rama materna. Esa mezcla de humildad y perseverancia propia del interior de Galicia es la que ha aplicado en su ascenso profesional dentro del Real Club Celta.