Pablo Lino hizo las pruebas para acceder a la Escuela de Arte Dramático de Castilla y León (Esadcyl) convencido de que meterse en el papel de una monja diabólica le abriría las puertas del grado de Interpretación. No fue así, pero Elia Muñoz, jefa de estudios del centro, que ejercía de presidenta del tribunal, vio en la «loca» propuesta escénica que también preparó este joven «un gran potencial», así que le recomendó cursar el grado de Dirección escénica y Dramaturgia. Comenzó los estudios y «poco a poco le fue cogiendo el gustillo», aunque «el primer año seguía un poco perdido». Hoy, ya en cuarto curso, «agradezco un montón que no me hiciesen caso», apunta el joven. Iria Orejudo sí entró... Ver Más