Era de noche cuando las llamas volvían a crecer y hacerse dueñas de la situación, saltando los cercos que los que, con enorme esfuerzo y peligro, habían cerrado los bomberos a la luz del día. En los catastróficos incendios forestales de Ourense, Zamora, Salamanca, Cáceres… este verano volvió a presentarse la insalvable dificultad de la noche y el humo, y de la falta de cobertura para las comunicaciones de los efectivos en zonas intrincadas de monte. Puede que la situación hubiera sido menos desgraciada si se hubiera contado con burbujas 5G y drones conectados a un helicóptero nodriza para hacer de sensores extendidos, ir y mirar allí donde el ser humano no puede volar, ni apenas ver nada, por el calor, el humo y la oscuridad.