Una agente de la Policía Nacional de paisano, Blanca Rozas, ha salvado a una mujer de una situación de peligro en Madrid. La agente, que se dirigía a su puesto de trabajo junto a un compañero, observó cómo una mujer sentada en un banco le hacía un gesto con la mano en repetidas ocasiones. "Me miró a los ojos, e hizo ese gesto varias veces con la mano, ¿no? Entonces, a mí ya me saltaron todas las alarmas", ha explicado a Carlos Moreno, 'El Pulpo', durante 'Poniendo las Calles'. Ante la sospecha de que la mujer estaba pidiendo ayuda, los agentes actuaron con mucha cautela y precaución al tratarse de la vía pública. Al acercarse, la víctima "se puso a llorar, se puso muy nerviosa, tenía un estado de shock y de ansiedad muy grande". La agente la acompañó a comisaría para poder hablar con ella de forma reservada y activar el protocolo de violencia de género. Una vez en dependencias policiales, la mujer relató la terrible situación que vivía. Según ha contado la agente, sufría "amenazas constantes", "privaciones de libertad" y agresiones físicas. Además, su agresor la amenazaba con "ir a por sus hijos a Colombia". Tras la denuncia, se activaron las medidas policiales y judiciales correspondientes del sistema VioGén para garantizar la protección de la víctima. La clave de la intervención fue que la agente reconoció el gesto internacional de socorro. La propia víctima le confesó que llevaba "cuatro horas" realizando la misma señal a otros viandantes sin que nadie la hubiera podido interpretar. Con esta acción, la agente quiere dar a conocer una herramienta que puede salvar vidas. El gesto es sencillo: consiste en meter el pulgar hacia la palma de la mano y los otros cuatro dedos envuelven ese pulgar. "Si ves a alguien que hace ese gesto varias veces, es que está pidiendo ayuda, entonces, que acudan a la policía", subraya Rozas. Esta señal se popularizó durante la pandemia como una forma de pedir ayuda en silencio a través de videollamadas. Además de esta señal manual, la agente recuerda otras maneras de actuar. Si es posible, se debe llamar directamente al 091. También existe la aplicación Alercops, que tiene un contacto directo con la Policía Nacional. En caso de no poder usar el teléfono, el gesto de la mano es la mejor opción. La agente también apela a la intuición y la observación ciudadana. Fijarse en si alguien muestra un estado de shock o nerviosismo inusual puede ser clave. "Que intentemos estar dispuestos a ayudar a la gente, que no hagamos caso omiso a estas situaciones", ha señalado, insistiendo en la importancia de la colaboración para detectar casos de violencia. Blanca Rozas, que trabaja en el turno de noche, se ha mostrado orgullosa de su profesión y del desenlace de esta intervención. "Para mí es un orgullo, [...] me encanta estar al servicio de la gente, y, pues, esta situación, la verdad que te enorgullece. Salvarle la vida de esta manera a una persona, es lo más bonito que nos puede pasar", ha concluido.