Hay derrotas que duran más que el golpe. A veces no hace falta que el muro siga delante para que uno deje de avanzar: basta con haber chocado demasiadas veces contra él. Esa es la idea que resume la historia del llamado "Efecto Lucio", una escena que circula desde hace años en libros, charlas y redes sociales para hablar de los límites mentales que nacen del miedo a volver a fracasar.